El baloncesto es una actividad que se puede practicar desde muy temprana edad y que a los niños les encanta. Suele ser una de las primeras opciones, entre los más pequeños, a la hora de elegir un deporte. La ventaja del baloncesto es que se puede practicar tanto al aire libre como en la cancha en el interior de un polideportivo, por lo que los factores climáticos y estacionales no son un obstáculo.

Este deporte es divertido, dinámico y no se necesita mucha gente para poder organizar un partido y entretenerse un rato. Diversos estudios publicados por la FIBA destacan los numerosos beneficios para la salud y la formación de los niños, no solo físicos, sino también cognitivos, emocionales y sociales, fomentando diversos valores.

Beneficios físicos de la práctica del baloncesto

Los niños tienen una necesidad natural de moverse, correr, saltar y jugar. Por eso el baloncesto es una excelente opción para que canalicen esa energía física. Existen innumerables beneficios que se pueden tener en cuenta para realizar esta actividad. 

Desarrolla el equilibrio, la coordinación y la concentración

El baloncesto requiere que el jugador esté atento a múltiples factores como el balón, los jugadores de su equipo, los rivales y los límites del campo de juego. Esto estimula diferentes áreas del cerebro y el sistema nervioso que mejoran estas capacidades.

Mejora la agilidad, los reflejos y las capacidades motoras

Al ser un deporte dinámico, rápido y, de mucho ida y vuelta, requiere el desarrollo de estas cualidades con el fin de poder resolver las jugadas de forma rápida y efectiva.

Mejora la resistencia y la fuerza

Las fases de ataque y defensa, las carreras, saltos y bloqueos que caracterizan al baloncesto, estimulan los músculos mejorando la fuerza y la velocidad. De esta manera, la dinámica del juego estimula la capacidad cardiovascular mejorando la resistencia. Todo esto trae con ello un mejor desarrollo óseo y muscular.

El baloncesto, como todas las actividades físicas asociado a las múltiples variantes que presenta, estimula la secreción de endorfinas, también llamada “hormona de la felicidad”, generando que pese al cansancio y la fatiga de después, tanto adultos como niños se sientan con en un mejor estado anímico.

Beneficios cognitivos

Las características del baloncesto obliga a los niños a actuar con rapidez y precisión. Esto los ayuda a tomar decisiones y evaluar la manera más eficaz de resolver las jugadas. Por lo tanto este deporte estimula la creatividad, el pensamiento abstracto y concreto.

Beneficios emocionales y sociales

Al ser un deporte grupal, el baloncesto, fomenta la cooperación y la comunicación entre los jugadores de un mismo equipo. Esto mejora la sociabilidad y el respeto. Los niños aprenden a valorar el trabajo en equipo para lograr objetivos, desarrollan empatía, aprenden pautas sobre el compromiso, perseverancia, respeto por las normas y por los demás y, al sentirse parte de un grupo, aumentan la confianza en sí mismos y su autoestima.

Edad a la que es conveniente iniciarse en baloncesto

La edad recomendada para que los niños comiencen baloncesto, en el equipo de la escuela, es desde los 5 años, momento en el que los profesionales de la salud consideran que tienen un desarrollo físico y cognitivo que les permite empezar a experimentar los primeros estímulos de este deporte. 

Practicar baloncesto desde temprana edad alejará al niño del sedentarismo y todos los problemas que este trae como consecuencia, le posibilitará desarrollarse mejor en todas sus facetas y le generará hábitos saludables como la alimentación, el cuidado personal y su higiene, que en el futuro podrá llevar a distintos ámbitos de su vida.

Ventajas de la práctica de baloncesto por un niño

Independientemente de las capacidades niño al jugar, lo más importante es que lo haga por placer y sin presiones por parte de ningún adulto. Que juegue por el simple de hecho de divertirse. Debe tener un entrenador cualificado y capacitado para comprender y atender sus necesidades. Los niños tienen derecho a participar en competiciones deportivas adaptadas a sus capacidades y habilidades. 


Si todos estos beneficios se han tenido en cuenta, se podrá crear un entorno favorable para que la práctica se torne como algo habitual y se prolongue a los largo de su infancia. Así el baloncesto puede convertirse en un complemento de la escuela enseñándoles desde pequeños a tolerar situaciones adversas y perseverar en sus esfuerzos para lograr sus objetivos. Aprenderá a aceptar las victorias y las derrotas como parte del proceso de la vida.